domingo, 6 de noviembre de 2011

Bloqueos mentales

Es algo que siempre intento evitar, pero que mas de alguna vez me ha pasado y afortunadamente he podido resolver en carrera.

Corriendo me ha pasado un par de veces por agotamiento físico. Que ahora pueda recordar una vez haciendo un Trail de 27km y la otra en la maratón de Tromsø. En ambas sufrí lo que comúnmente se puede llamar como una pájara o darse contra el muro. La cuestión, es que tienes que buscar rápidamente razones positivas para querer continuar y no mandarlo todo al carajo.

Pues en ambas se me paso por la cabeza el pensamiento de que estoy haciendo yo aquí o que necesidad tengo yo de hacer esto. En ambas caí en la tentación de ponerme a caminar para recuperarme un poco físicamente, mientras hacia el trabajo mas duro, convencer a mi mente que había que seguir. Mi primera reacción fue, aun me queda mucho y si voy caminando se me va hacer interminable, porque abandonar... si no es por una lesión que me impida seguir nunca es una opción.

Y con algo tan simple como esto, al sentir la ansiedad de lo que me quedaba por recorrer y que se me iba hacer interminable, ya había convencido a mi mente de continuar. Lo único que necesitaba era decidir cuando iba a ponerte a trotar de nuevo. Porque las piernas aun pueden seguir, con mas o menos dolor, pero aun son capaces de continuar. Eso si, buscando un ritmo suavecito al principio hasta que el cuerpo encuentra su ritmo. Aquí es importante escuchar bien a tu cuerpo, porque con ese cansancio, normalmente viene también el acido láctico y aumentan las posibilidades de calambres.

La última experiencia corriendo con esa sensación de cansancio fue en el triatlón olímpico de Barcelona. Donde en la bici por no encontrar una rueda buena en muchas ocasiones, me puse a tirar por mi cuenta y gaste más energía de la debida. Cometí el error de tomar poca bebida isotónica y de solo tomar un gel porque me sentía bien en el momento. Lo cual pague corriendo, donde me sentí muy cansado desde el principio y pensé que se me pasaría pronto por lo que tampoco tome ningún gel, otro error.

En aquel momento no entendía bien que le estaba pasando a mi cuerpo, podía seguir trotando pero a poco que intentaba subir el ritmo notaba que se me acababa la pila. Pensé que tal vez debería de caminar un poco para recuperarme y después seguir corriendo. Pero esta vez mi apuesta fue distinta, mentalmente me convencí de que si corría suave, seria capaz de mantenerlo hasta el final de la carrera y funciono.

En este caso, ahora veo claro que me paso y es que me faltaba glucógeno en el cuerpo y a falta de tomar glucosa para producir energía rápidamente, forcé a mi cuerpo a metabolizar grasa para liberar la energía que necesitaba. Este proceso es mucho más lento para producir energía y me obligo a bajar la velocidad.

Viendo este pequeño análisis, entiendo porque se suele decir que en las carreras largas la primera parte se corre con las piernas y el resto con la cabeza. Pues cuando llega el cansancio (algo inevitable), hay que saber escuchar a tu cuerpo para ver hasta donde se le puede pedir para seguir. Cada cuerpo tiene límites distintos, pero soy de los que opina que con la preparación física y la motivación adecuada se puede conseguir cualquier reto. 

¿Que opináis vosotros? ¿Habéis tenido alguna experiencia similar? Si es así, ¿Cómo la habéis resuelto?

Mojado pero contento!!
Sobre la lesión y el reposo, parece que empiezo a sentirme mejor. Después del 16 de Octubre que fue cuando empecé con la rehabilitación he nadado un poco y salido a correr 3 veces. Hoy ha sido mi tercera vez y me toco un día lluvioso desde el minuto 0, donde a poco que subía el ritmo se me disparaban las pulsaciones y se me quejaban las piernas, pero acabe muy contento. El entrenamiento en números fue: 25’ caminando cuesta arriba para calentar, 10k en pista forestal plana en 46’09” y 3k trotando de relajación.  

11 comentarios:

  1. Con el día que hacia, cualquier entreno hoy es bueno, solo aguantar la lluvia es de atrevidos.
    Jose esas experiencias las vivirás siempre que lleves tu cuerpo al limite, por lo que yo he vivido.. ademas ninguna de ellas es siempre la misma, actues como actues.

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  2. Poco a poco José, ánimo. Yo personalmente cuido mucho la hidratación. Uso bidón y geles incluso entrenando para acostumbrarme y recuperar mejor de los entrenamientos, y por suerte hasta ahora no he tenido problemas. Pero también es verdad que yo me muevo en ritmos mucho más suaves. Buena entrada

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  3. El cerebro viene programado de fábrica para cuidarnos y nos manda esos mensajes. Todo eso se entrena, cada vez que lo pasas te haces más fuerte.

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  4. Si que me he visto en la tesitura. Y no fue en una distancia grande, sino en un 10.000 Pinché y me arrastré hasta la meta con el piloto automático puesto porque, como tú dices, no había lesión ni nada, solo negatividad, pensamientos del tipo "¿Y esto para qué? Que absurdo, sinsentido" Al final tu mayor enemigo eres tu mismo. En esa carrera en particular perdí dos kilos y me pasé días que solo quería beber... Un horror. Para mi es el ejemplo de lo que hay que evitar a toda costa.

    Tengo un amigo, que me djo que no me obsesionase con no parar a toda costa, que a veces parar te sirve para 'resetearte' como una pausa y comenzar de nuevo e incluso recuperar las sensaciones.

    Muy buena la entrada :)

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  5. Es que es difícil acertar en todo en una Maratón, hidratación, alimentación, ritmo adecuado de inicio, cambios de ritmo, cualquier pequeño fallo puede dar al traste con todo. Me alegro que todo vaya volviendo a su cauce de la lesión . Ánimo.

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  6. Lo bueno es que te vayas recuperando y eso supera cualquier barrera. Sobre lo del cuerpo y sus bajones, todos hemos tenido alguno, y de esas experiencias se aprende. A mi me pasa con el flato despues de bajarme de la bici, y a base de oir a la gente y probar cosas, lo he superado.

    Un saludo.

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  7. Lo más parecido lo viví en una carrera aqui cerca. Era cortita (8km) con pocos corredores y de mucho nivel. Además el trazado era sinuoso y a 3 vueltas. Las chicas sólo hacían 2 vueltas. Toda la carrera tuve que ir casi a tope para llegar casi a cola del pelotón de galgos. Cuando pasé por 2º vez por meta, maldije no ser mujer y poder quedarme allí parado.
    Ahora la recuerdo como un triunfo de mi tesón, o también llamado cabezonería...

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  8. Creo que a todos nos ha pasado. Una vez corrí un cross de 4 kms, y te confieso que fueron los 4kms más infernales que he podido correr! como es poca distancia piensas que puedes ir a tope todo el tiempo y claro el cuerpo no puede con todo! los kilómetros finales tiré de cabeza, baje ritmo e intentar recuperar poniéndome pequeños objetivos, pensaba: llego hasta el siguiente árbol y así hasta la meta!
    solo de recordarlo ya me he cansado :-)
    bss
    Tania

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  9. Hasta Berlín el cuerpo siempre me enviaba señales de que empezara a caminar y en mis dos primeros maratones hice tramos caminando. Es normal, nos quedamos sin hidratos, quemamos grasa, los músculos están contracturados...

    La mayor pájara fue en la Trangrancanaria, pero ahí fue algo totalmente físico, ni siquiera podía andar sin marearme.

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  10. a mi este año al ser el primero en competiciones de larga distancia tambien me ha pasado una vez ,pero creo que son experiencias que hay qeu vivir para poder entenderlas y no volver a caer en el error.
    como dice un buen amigo ,lo qeu no te mata te hace mas fuerte.

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  11. Muchas gracias a tod@s por vuestros ánimos, sugerencias y por compartir conmigo estas experiencias.
    Un abrazo

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