miércoles, 17 de agosto de 2011

Trailwalker de Intermón Oxfam (Primera parte)


Después de mis fuertes molestias en el abductor y mis dudas sobre si podría o no correr, visité al fisio el martes por la tarde y en una sola sesión me mejoró bastante. Ahora podía caminar sin dolor, pero las molestias seguían ahí. Me mandó reposo y otra sesión el viernes. Después de esa segunda sesión, me dio luz verde finalmente para correr. Pero me fue sincero, me dijo “son 100km te va a volver a doler seguro”.

Con la incertidumbre de saber si mi abductor me dejaría acabar o no los 100km, dejé la consulta del fisio. Al cual tengo que darle nuevamente las gracias, porque sin su gran trabajo no hubiese sido capaz de tomar la salida. Eres el más grande Oriol!! www.fisiomessalut.cat

Llegó el día de la carrera, qué gran ambiente!! El equipo al completo estaba muy ilusionado y se notaba. Pasamos el control del material sin problemas, nos sacamos algunas fotos y salimos trotando suavemente para ir entrando en calor.


Durante los primeros 20 km aproximadamente fui con ciertas molestias en el abductor (pequeños calambres) y estaba algo preocupado, pero no les dije nada al resto del equipo para que no se preocupasen ellos también. Por lo que me limité a ponerme detrás y seguirles el ritmo.


Poco después me di cuenta, que dichas molestias no iban a más y empecé a creerme que físicamente podría aguantar hasta el final. Cuando llegué al punto de control 3 en Figaró (km 25) mi estado de ánimo había cambiado, ahora estaba mucho más relajado y me sentía mucho más fuerte. Qué gran poder tiene la mente!!


En la cuarta etapa fuimos bien, aunque se nos hizo larga con sus 15km, pero cuando llegamos al 4º punto de control en Codines (km 43) nos pasamos por la asistencia para que nos hicieran un masaje, de donde salimos con energías recargadas en las piernas. Eso, más un platito de pasta con tomate y orégano que cogimos del avituallamiento, con algo de caldo y café calentito, nos dispusimos a empezar etapa 5.


Como podéis ver, nos tomamos este reto de 100km para disfrutar y no para estar pendientes del reloj. Para nosotros el único objetivo era acabar los 4 componentes del equipo juntos y sin lesiones. Por lo cual en los avituallamientos nos tomamos nuestro tiempo para comer, estirar y hacer alguna llamada a nuestras parejas y familia.


Añadir que en las cuatro primeras etapas íbamos usando bastones para liberar cierta presión en las rodillas. Pues la primera mitad del recorrido, era donde había más desnivel. Pero desde aquí hasta el final seguimos sin ellos.

La etapa 5 también tenía 15km y parecía más planita en el road book, no sé si era por el cansancio o que el perfil no era muy precioso, pero a nosotros se nos hizo durilla. Cuando llegamos al punto de control de Sant Llorenç Savall ya era de noche y empezaba a refrescar. En este punto de control había servicio de podología también, pero esta vez sólo comimos y descansamos un poco antes de salir. Eso sí, esta vez ya con nuestros frontales y algo más abrigados que empezaba a hacerse de noche.


La etapa 6, en principio de las más sencillas pues sólo tenía 9 km, pero ya desde el comienzo se nos empezó a atravesar, pues no vimos una señal y nos dedicamos a dar vueltas por el pueblo para encontrar el camino de salida. Al poco de estar en marcha empezó a llover tímidamente y para nuestra desgracia la intensidad aumentó considerablemente cuando estábamos llegando a la subida de la canal. Qué suerte la nuestra... de noche, con viento, frío, niebla y una lluvia que parecía el diluvio universal, que nos complicó aún más el paso por la canal. Por si fuese poco, yo que iba en ese momento marcando el ritmo, me salté una señalización y los metí por una zona con una pendiente tremenda (casi que teníamos que grimpar) que afortunadamente fue a parar al camino. Menos mal!! Porque sólo de pensar en bajar por donde habíamos subido con la que estaba cayendo, me temblaban las piernas.

Finalmente terminamos la subida y ya nos quedaba poco para llegar al siguiente punto de control. Estábamos super mojados, con el cuerpo frío metido en el cuerpo y pensando qué hacer. Porque la idea de cambiarnos de ropa se nos había pasado por la cabeza, pero no nos valía de mucho, porque se nos volvería a mojar. Yo personalmente tenía en mente cambiarme las bambas, ya que las otras tenían gore-tex y ponerme una chaqueta softshell que esperaba me mantuviese algo más protegido. Pero para nuestra sorpresa, al llegar al punto de control del Col d’Estenalles no vimos a nuestro equipo de apoyo. Intentamos llamarlas pero no teníamos cobertura, eso sí, vimos un mensaje que nos habían enviado anteriormente donde nos decían que no habían podido llegar hasta este punto de control porque la carretera estaba muy mal y no era seguro. Así que, se nos acabaron las preguntas, no nos quedaba otro remedio… teníamos que seguir 9km más para llegar al siguiente punto de control y allí ver que hacíamos.

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4 comentarios:

  1. muy buena crónica, tiene pinta de tener un buen final
    deseando estoy que sigas publicando
    saludos

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  2. Me alegro jose que tomaras la salida y que todo se vaya desarrollando con normalidad, espero el final..

    Saludos.

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  3. Parece que la noche sera durilla....al menos ya no hablas del abductor, esto promete.

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  4. Seguro que la crónica tendrá final feliz, porque la camiseta de la Gran Canaria Maratónvseguro que te dió buena suerte

    saludos

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