lunes, 15 de agosto de 2011

Cursa nocturna de L’hospitalet a 6 días de los 100km


A 6 días de la gran cita, mi amigo Marc y yo fuimos a correr la cursa nocturna de L’hospitalet. Pensamos que para el último entrenamiento de los 10 kilómetros serían más que suficientes para ya ponernos en modo ahorro de energía.

Las sensaciones antes de la carrera eran de nerviosismo. No por intentar hacer un buen tiempo, sino por el miedo de poder lesionarnos y no poder correr los 100km. Es una sensación muy extraña, pero piensas muchísimo en todo lo que haces para evitar posibles causas de una lesión. Yo por ejemplo 3 meses antes jugando al futbol con los compañeros de trabajo, me hice daño en el abductor derecho y desde entonces no he vuelto a jugar por miedo a lesionarme.

Sobre el abductor, decir que nunca se me llegó a recuperar al 100% y de vez en cuando me recuerda donde está. Así que esta carrera la planteamos de manera muy tranquila, para divertirnos y no dañarnos.

Antes de la carrera calentamos muy suave, diferencia de cuando quiero salir enchufado desde el principio que hago pequeños sprints para tener la musculatura preparada para salir a tope desde el principio.

Así con esta idea empezamos la carrera, nada más dar la salida nos adelantó muchísima gente pero nosotros a lo nuestro. El primer kilómetro lo tomamos en plan calentamiento y sin darnos cuenta en el kilómetro 2 ya estábamos corriendo a unos 4’30”. Pero la sensación que teníamos era de un entrenamiento cuando vas a 5’00” sin esfuerzo.


Con ese ritmo seguimos tranquilos y hablando, comentando que tendríamos que salir así siempre para disfrutar mejor de las carreras. Hasta que en el kilómetro 4, Marc empezó a quedarse atrás y yo seguí intentando mantener el ritmo pasando por el kilómetro 5 a 21’41” y un ritmo medio de 4’22”. Momento en el que pensé, “no me lo puedo creer, estoy corriendo en un tiempo genial”… en otras palabras, mi subconsciente empezó a hacer cálculos.

Intenté mantenerme tranquilo y seguir al ritmo que iba. Me sentía bastante bien, con la sensación de poder correr mas rápido, pero no quería forzar. Por lo que mantuve el ritmo y en el kilómetro 6,5 aprox me encontré con un amigo y estuvimos hablando un rato, hasta que me dijo que tirase sin esperarle que había salido más fuerte de lo debido en los primeros 5 kilómetros y ahora estaba intentando recuperar.

Kilómetro 7, recuerdo la sensación de frescura que tenía al ver el cartel y me animé a incrementar un poco el ritmo, pero sin forzar la máquina, sólo para ver como respondía.

Kilómetro 9, me olvidé por completo de que tenía que correr 100km en 6 días, en ese momento mi cabeza estaba concentrada en estos 10km y en la posibilidad de bajar de 42’ por lo que subí el ritmo.

Cuando llegué a la recta final, vi como el reloj se acercaba peligrosamente al minuto 43 y en los últimos 100 metros aceleré con todo lo que tenía dentro para entrar en la meta con un tiempo oficial de 42’58”. La sensación de satisfacción y felicidad duró 5 segundos, el tiempo necesario para darme cuenta de que me había hecho daño en mi abductor derecho. No teniendo suficiente, me di cuenta al mirar mi gps que mi tiempo real era 42’45”, por lo que me podía haber ahorrado ese último sprint y probablemente las molestias en el Abductor.

Intentando no pensar en que a lo mejor había arruinado tantos meses de entrenamiento por este pequeño error, me fui a estirar para relajarme y de paso a que me hicieran un masaje en las piernas, que falta me hacía.


Esa misma noche cuando llegué a casa me puse hielo en la zona y me tomé un ibuprofeno para intentar calmar la posible inflamación. Al día siguiente hice lo mismo por la mañana y me quedé todo el domingo de reposo preocupado.

El lunes llamé al fisio para pedirle hora y me hizo un hueco para el martes. Como la duda me estaba matando, me armé de valor e hice la prueba de fuego. Salí a trotar a muy muy suave por llano para ver que tal estaba realmente y después de 4 kilometros tuve que parar y volverme caminando a casa.

Al día siguiente por la mañana estaba mucho peor, no podía casi ni caminar. La sensación de inflamación en el abductor había aumentando. Ahora sentía como si me hubiesen puesto una grapa en la zona, impidiéndome mover la pierna. Teniendo que pararme 3 veces en unos 200 metros porque el dolor no me dejaba continuar.

Mi pregunta obvia era, como voy a correr 100km, si no puedo ni caminar 300 metros…

6 comentarios:

  1. y mi pregunta es: ¿y como no los ibas a correr después de tanto tiempo preparando esta prueba? Estamos impacientes!!!

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  2. Ahora no nos dejas así
    Contesta a mi pregunta
    ¿como tienes ese adductor?

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  3. Que mala suerte Jose, pero ten esperanza, que aun te quedan algunos días y con un buen fisio todo se puede arreglar. Seguro que estas en la salida. Mucha suerte y mucho ánimo.

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  4. Muy bien Jose, je,je poniéndole intriga a la cosa. Me tienes enganchada a tu blog deseando leer tu crónica de los 100 y ahora me dejas así???
    Desde luego que fue mala suerte lo de tu abductor. Yo no lo había pensado, pero a medida que se acerca la fecha veo lo importante que es estar bien, dado todo el trabajo que hay detrás. Por si acaso no correré ninguna carrera hasta entonces.
    Un saludo

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  5. Solamente queda desearte suerte y que en unos días de reposo ese abductor se quede calladito, el trabajo está totalmente acabado, tómatelo con calma.

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  6. Gracias por los ánimos, el abductor a día de hoy aun no esta al 100% ... pero va mejor :)
    Espero hoy poder publicar la crónica de los 100.
    Saludos

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