lunes, 25 de abril de 2011

Llego el día de la milla vertical (Cuita el sol)

El sábado por la mañana me paso a buscar mi amigo Lluis para ir a Lleida, donde se celebra la milla vertical “cuita el sol”. De camino recogimos a su hermano Joan y a Jordi, un amigo de ellos.

En todo el trayecto iba pensando que pasaría con mi pierna y que zapatillas usaría. Pues me había llevado unas salomon de senderismo con las que alguna vez había corrido y las asics trabuco con las que me había lesionado en la última cursa. 


Al llegar a la plaza Mayor de Areu, desde donde se sale, fuimos a recoger los dorsales y la bolsa de obsequios, y cuando nos dimos cuenta ya era la hora de salir. Así que afortunadamente no tuve mucho tiempo para pensar y elegí las trabuco. Tenia que darles una segunda oportunidad.

Al empezar a cambiarme de ropa, me di cuenta de que aun llevaba puesto el tubigrip que me había mandado el traumatólogo y pensé que ya era hora de quitármelo, lo que no me podía quitar… era la preocupación de que pasaría con mi pierna. Ya que desde el día que me lesione, había estado en total reposo y con antiinflamatorios para recuperarme lo antes posible.

Justo en la salida, en la plaza mayor, se produce el sermón de inauguración y seguidamente la cuenta atrás para la salida. Es muy divertido pues salen todos corriendo y a los 200m paran y empiezan a caminar, ya comienza la subida al Monteixo.

Es una subida impresionante, tienes un desnivel positivo de unos 1600m en menos de 5km. Brutal!! El único falso llano que encuentras es en el kilometro 3 aprox y es donde tienes el avituallamiento. 


Empecé la subida con muchas ganas y a muy buen ritmo, adelantando a varios participantes intentando seguir la estela de Jordi que salio muy bien. Conseguí enganchar con un grupito que iban a mi ritmo y me dedique a seguirles, con la esperanza de poder alcanzar mas tarde a Jordi.

Según van pasando los minutos, veo que empiezo a sufrir para poder mantener el ritmo del grupito en el que estaba y poco a poco voy perdiendo de vista a Jordi.

Afortunadamente llegamos al avituallamiento, donde me tomo mi tiempo para recuperarme, tomando agua, comiendo todo lo que puedo y hablando con todos los del punto de control… todo con tal de no afrontar la realidad!! Y es que aun me quedaba casi la mitad para acabar.

Finalmente reanudo la marcha, pero mucho más fresco. Frescor que no me duraría mucho, pues en breve empiezo a pasarlo mal de nuevo. Porque noto que las pulsaciones se me disparan fácilmente y aun bajando el ritmo no consigo recuperarme. Por lo que tengo que hacer 2 mini paradas para recuperar el aliento antes de llegar a la cima.

Eso si, cada vez que paraba miraba a mi alrededor y me llenaba de alegría, porque el paisaje es simplemente impresionante. También hay que decir que la cima esta situada a unos 2900 metros y según vas subiendo la temperatura va bajando… y bastante.

Llegando a la cima, empecé a pasar bastante frío. Estaba todo nublado, amenazando con llover y había bastante nieve alrededor. Eso si, muy buen ambiente. Todos los que bajaban te daban muchos ánimos y te decían lo típico, “venga que ya te quedan solo 5 min” y yo pensando… hace 15 min me dijeron lo mismo… esto no se va a acabar nunca??

Pero finalmente llegue a la cima después de 2h 17’. Sentí una gran satisfacción, pero sobretodo una sensación de alivio tremenda. Y es que esas 2 semanas de total inactividad me hicieron perder el poco tono físico que tenia, haciéndome imposible el encontrar un ritmo cómodo en la subida.


En la cima me encontré con Jordi que nos estaba esperando. Para darle una medalla, porque el había acabado en 1h 59’ y hacia tal frío que cuando yo llegue, que tenia las manos dormidas, casi no me pude abrir la mochila para sacar la chaqueta y los guantes. Una vez que me había abrigado nos sacamos una foto para el recuerdo y empezó a llover (agua nieve) por lo que decidimos bajar rápido antes de que la cosa empeorase.


En la bajada nos encontramos con Lluis y Joan que venían un poco más lento. Les dimos ánimos y seguimos bajando tan rápido como podía. Digo podía, porque tenia los cuadriceps tan cargados, que cada vez que apretaba el ritmo para seguir a Jordi me dolían. Pero como ya estaba anocheciendo, para evitar que nos cogiera la noche de lleno, tuve que bajar lo mas ligero posible. Aun así, tuvimos que hacer uso de nuestros frontales en el último kilómetro hasta llegar abajo, donde nos esperaba un maravilloso caldo de Aneto bien calentito.

Fue una experiencia genial, muy recomendable para todos!!

4 comentarios:

  1. Siempre es bueno tener un referente de estas pruebas.. dura seguro que lo es..pero tu también tienes valor presentarte después de una lesión.. es muy arriesgado.
    Las trabuco bien por lo que veo?

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  2. Sí que fue algo arriesgado, pero mentalmente me sentía preparado.
    Y la experiencia vale la pena, este año espero hacer la cara amón.
    Las trabuco genial, se acabaron las dudas ese día :)

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  3. Hola compañero, he legado a tu blog saltando de uno a otro. Me tomo la libertad de ficharte y pasarme por aquí. Yo también corrí esa carrera San Silvestre en Las Palmas (vivo ahí). Un saludo,

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  4. Hola Gonzalo,
    Bienvenido al blog, yo también soy de las Palmas, aunque ahora vivo en Barcelona. Pero para fin de año siempre que puedo me bajo a ver a la familia y de paso corro la San Silvestre con mi padre.
    Me encanta esa carrera!

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